Una noche de feria
Era una festividad realizada cada año en mi localidad “La Feria del Dátil”, donde no distaba nada de lo típico a cualquier otra Feria que había asistido en mi vida, con juegos de puntería, fuerza, agilidad, destreza, por supuesto todo truqueado, videntes, tarotistas, lecturas de mano, otra cosa más que no me llamaba mucho la atención, pero yo estaba ahí por la comida, tantas cosas que probar que aunque mucho me molestaba el trabajo de chaperón que me habían encargado, solo llegué directo a la comida mientras mi hermana junto a sus amigas, fueron donde la vidente, por una carta astral y cartas sobre el amor, aunque no soy muy creyente, en realidad nada en estos asuntos de la videncia o lectura del tarot, a final de cuentas no era mi dinero así que no exprese descontento porque ellas pasaran un buen rato en consultas tarot esperando que los videntes del amor les encuentre sus parejas ideales.
Mientras caminada por ahí en busca del siguiente bocadillo una linda chica se cruzó frente a mí, la invite a acompañarme en mi recorrido culinario lo cual acepto sin dudar, pero con la condición de mostrarme los mejores alimentos que podía consumir ya que ella trabajaba en las ferias desde toda su vida. Su madre era la vidente y encargada del tarot de amor, su padre el encargado de seguridad, la pareja feliz más duradera de su medio. Me ofreció una consulta tarot gratis pues estaba apenas comenzando en este mundo , pues descendiendo de una larga cadenas de videntes y tarotistas, que incluso hacían tarot por teléfono y tarot sms, todo un gran negocio que yo ignoraba, pero era lo que menos me importaba en ese momento, porque estaba ya olvidándome del principal propósito que me llevo ahí, la comida se quedó atrás cuando empecé a disfrutar de la hermosa que ella tenía, que el mas mínimo detalle le era suficiente para ser feliz, contagiándome también. No quería que la noche terminara pues aún me faltaba mucho que saber de ella, pero como todo lo bueno se acaba, tuve que decir adiós. Mi hermana y sus amigas estaban ya contentas porque su consulta tarot fue exitosa los videntes del amor habían hecho un gran trabajo mostrándoles la pareja feliz que había en su futuro cercano según el tarot.
Cuando estábamos en casa ya después del efecto de haber conocido a la chica más interesante de mi vida el cerebro me empezó a funcionar y me di cuenta que tenía muy pocas oportunidades para poder avanzar y lograr algo con ella, pues solo venia por el tiempo de la feria, al terminarse se marcharía a cualquier otro lugar, no podía invitarla a salir por la noche pues ella tenía sus obligaciones de trabajo y el día solo dormía según me había dicho. Así que no lo dudé, la siguiente noche, estuve ahí, haciendo fila como muchas otras personas esperando mi turno para la videncia, no es que le haya tomado gusto al tarot o algo por el estilo, solo quise tener un pretexto para poder verla de nuevo y aprovechar el tiempo antes de que se marchara lejos de mí, por fortuna gracias a mi hermana adicta al tarot del amor, supe que hacer, escribí mis propias cartas sobre el amor, tomé su lugar en la silla y le hice una consulta tarot inventada, pero funcional. Se sorprendió tanto de ser el cliente esta vez y no la tarotista que la impresione por mi interés.
Le dije que había un joven moreno, algo distraído muy interesado en ella, que haría todo lo que fuera posible para llamar su atención, y tener la oportunidad de conocerla aunque fueran tan solo los quince días que duraba la feria, pues estaba tan ilusionado porque nunca en la vida conoció a una mujer tan especial, que con solo una noche lograra transmitirle tal encanto. Que este joven estaba cayendo enamorado muy profundamente, pero temía no tener el tiempo de iniciar algo que pudiera unir sus vidas de una manera distinta… Me regalo de nuevo esa sonrisa que me había cautivado la noche anterior, tomando mis manos me hizo darme cuenta de mi error, el tiempo es solo tiempo, y no es obstáculo para el amor. Los próximos días fueron casi de locura, todas las noches estuve a su lado, nos dieron un trabajo mucho mejor, representar a una pareja de enamorados que habían sido unidos por las consultas tarot, toda la noche tomados de la mano, compartiendo besos y abrazos, con la promesa de que cada vez que la feria estuviera por aquí yo tendría el mismo trabajo. Una noche de feria, se convirtió en mis quince días más felices del año, pues desde entonces lo he hecho ya 6 veces… y este año ya lo hare permanente.