La última oportunidad
Siendo una mujer de 26 años, la única soltera entre toda mi familia, a quien sentaban aun con los niños en las fiestas por ser la que no tenía una pareja feliz todos mis parientes comenzaban ya a molestarme por su insistencia para encontrar pareja para mí. No es que no tuviera yo interés de conocer a mi otra mitad, de formar una familia, pero en realidad no había prisa, eso de las solteronas era antes, a los 26 años me parecía que apenas iba tomando tono la vida, estaba apenas aprendiendo a volar, como para cambiar ese gusto por algo más, todo a su tiempo, siempre me lo he dicho y no era para mí el tiempo de encontrar pareja.
Desgraciadamente como ya lo dije mi familia no compartía mi decisión, un poco chapados a la antigua así que comenzaron su esfuerzos por conseguirme un compañero, sin importar lo inadecuado que pudiera ser, después de engañarme para asistir a reuniones donde terminaba a solas, con el amigo del primo de un compañero de la hermana del vecino de mi tío, decidí que era suficiente, repetí hasta cansarme “No deseo encontrar pareja aun”, pero nadie me escuchaba, así que no atendí más a aquellas reuniones. Pero tuvieron otra fantástica idea, encontrar pareja online… compartieron mi correo electrónico en una web para buscar pareja y comenzó otro martirio, cientos de mensajes basura sobre páginas para conocer pareja… la frustración era demasiada, acaso no confiaban en mis cualidades?, yo sabía dónde encontrar pareja si lo quisiera, no en una web para buscar pareja, o en una página para conocer pareja, tengo mis propios medios y muy reales, en una librería, en un bar, amigos de los amigos, etc. Simplemente no lo deseaba en ese momento.
Pareció por un momento que lo olvidaron y me dejaron seguir con mi vida tranquila, pero fue una ilusión fugaz, mi teléfono se vio invadido de tarot sms, consejos de videntes, encontrar pareja online… no podía ya concentrarme porque el teléfono sonaba cada 15 minutos. Me hice a la idea de que sin importar que, mi familia insistiría, son algo molestos cuando quieren algo, así que fui a mí centro de servicio de mi celular para pedir un nuevo número que no le daría a nadie para evitar el mismo resultado. Había demasiada gente ese día, así que me toco esperar bastante, pero tenía que hacerlo, en mi espera un simpático chico me hizo las horas un poco más manejable, no era mayor de 12 años, esperaba a su padre que mantenía una discusión con el empleado de mostrador. El niño estaba preocupado porque había dañado su teléfono, pensaba en el gran regano que le esperaba al desocuparse su padre… cuando lo vi venir hacia nosotros me llene de nervios, un antiguo novio del que me separe en el pasado, otra vez, por seguir los deseos de mi familia en lugar de los míos. Lo ame tanto, también el a mí, pero pensaban que era demasiado mayor, y lo deje ir, pero si el destino nos daba de nuevo la oportunidad de encontrarnos era porque algo nos tenía deparado, el me recordaba bastante bien, incluso sus ojos se iluminaron y me dijo todo lo que en su vida había pasado, como había sufrido por mi tanto tiempo, que me busco después de todo lo que sucedió, pero ya me había mudado, jamás imaginó volverme a encontrar. Pasamos la tarde juntos hablando de los viejos tiempos, recordando cómo la noche se nos hacía madrugada en un momento teniéndonos que separar, los muchos obstáculos que pudimos superar juntos, pero al final algo fue más fuerte que los dos. Mientras hablábamos me di cuenta de que aún lo amaba con la misma intensidad, pero hoy con más sabiduría por tantos años que habían pasado… como suceden las cosas de extrañas, mi familia jamás pudo imaginar que sus mismos actos me unirían a aquella persona de la que tanto me quisieron separar antes, y ahora con más fuerza retomamos nuestro amor, ni el mejor de los videntes pudo haberlo predicho.
Los dos más maduros y con el amor más latente, tomamos la oportunidad del destino, con la fuerza necesaria, porque nadie pudo separarnos después de eso, tal vez solo se trataba de fortalecer el amor estando lejos y por eso tenía tanta resistencia de encontrar pareja, pues ya tenía una aunque lejos.