La vida te da sorpresas 2
- Pero qué precioso nombre tienes Perla, aun no me explico cómo es que nunca te había visto. Dijo mi amigo.
- Quizá porque soy muy tímida y reservada. Aparte me daba miedo que me descubrieras mirándote. A lo mejor tienes novia y no me gustaría generar ningún conflicto entre ustedes.
- No te preocupes, no tengo novia. Te agradezco mucho que vengas a verme entrenar, así me puedes decir que cosas estoy haciendo mal, para poder corregirlas rápidamente. De hecho soy yo el que debería morirse de la pena, ya que hasta el día de hoy me di cuenta de tu presencia. Es más, para compensar mi descortesía ¿qué te parece si nos acompañas a tomar un helado? Y de ese modo conversamos un poco más.
Nunca había escuchado hablar a Leopoldo de ese modo, y mucho menos con una chica. Llegamos a la heladería y nos sentamos en los bancos que están junto al mostrador principal. Continue reading