Desamor – Volveremos a estar juntos

Volveremos a estar juntos

Era 2006 y yo acababa de entrar a la secundaria. En mi salón había una niña que se llamaba Estefanía, a quien yo adoraba en silencio desde el primer año de primaria. Nunca me había atrevido a decirle nada, debido a que siempre he sido muy tímido.

No existían adjetivos suficientes para describirla. Era preciosa, hermosa, fantástica, tierna, bella etc. Por ese motivo, y dejando a un lado mi timidez me decidí  acercarme a ella para entablar primeramente una amistad.

Recuerdo como si fuera ayer, el primer día que la vi. Su presencia resplandecía como un rayo de sol y su belleza era tanta que no podías mirarla de frente, ya que te cegaba su inmensa hermosura. Claro, todo lo anterior visto desde la perspectiva de un niño de seis años. Ahora pienso que a lo mejor, estaba exagerando un poco.

Pero es que al ver aquella niña rubiecita, bajita, delgadita y peinada con  el cabello hacia atrás  era sencillamente un sueño.

Esperen, una disculpa, me regresé mucho en el tiempo y esa es otra historia.

Volviendo al tema de la secundaria, la maestra planeaba hacer una representación de la obra de William Shakespeare “Romeo y Julieta” para presentarla el día del padre en el auditorio del colegio.

Tuve la fortuna de que a mí me eligieran como Romeo y Estefanía estuviera en el papel de Julieta. Era una oportunidad de oro para mejorar la relación con la niña que me gustaba. A medida en que fueron transcurriendo los ensayos, poco a poco nos fuimos haciendo cada día más y más amigos. Todas las tardes repasábamos nuestros parlamentos, bajo la estricta supervisión de la profesora.

Poco a poco se acercaba la fecha de la función y pensé que sería bueno declararle mi amor antes de que eso pasara. Por ese motivo una mañana de sábado la invité al cine a ver “El código da Vinci” (vaya elección ¿verdad?, Pero créanme que la película era lo que menos me importaba en esos momentos. Quería estar cerca de ella y que mejor lugar para hacerlo que en una sala de cine). Cuando la película terminó, la invité a comer una pizza y mientras comíamos abrí mi corazón. Le dije un montón de tonterías “románticas”, unas de mi propia inspiración y otras por supuesto robadas de la televisión o de libros de poemas de amor.

La verdad no sé si la elección del material fue correcta o qué fue lo que pasó pero el caso es que al final de esa tarde ya tenía novia. Me sentía el chico más afortunado del planeta.

Desafortunadamente un terrible acontecimiento nubló mi felicidad. Estefanía falleció el 16 de junio, con lo que no sólo no hubo obra de teatro, sino que se canceló el festival de ese año. Durante los siguientes meses intenté quitarme la vida más de una ocasión, pues no imaginaba como sería mi vida sin ella. Desde que Estefanía murió, no quiero saber nada más del amor. Mi corazón es y siempre será para ella. Lo único que me consuela es que estoy seguro que algún día volveremos a estar juntos y que esa vez, será para siempre.

¡VOTANOS!

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