Desamor – El miedo a la verdad

El miedo a la verdad

Una amiga me paso unas páginas para conocer pareja por internet, debido a que la gran parte del día me la paso pegado frente a una computadora, por razones de trabajo y mi tiempo libre también lo gasto ahí, no estoy muy acostumbrado a la relaciones social persona a persona, me parecía un poco más seguro esta nueva modalidad de encontrar pareja online ya que si no había mucho en común simplemente no habría que conocerse jamás.

Para mi gran sorpresa ya tenía un terreno bastante ganado por la creatividad de mi amiga que tanto me conocía y se adelantó en la búsqueda, los videntes del amor le recomendaron los mejores sitios para encontrar pareja, así que me quedaba solo eliminar previas selecciones y amistades echas por ella, aún más fácil me pareció.

El primer día tuve un chat con seis chicas de las cuales a cada una les encontré algo muy particular y me interese más de lo que tenía planeado, así que borre mi registro de todas estas páginas para conocer pareja pues seis prospectos me parecían suficientes. Después de varios días de charla la cantidad se redujo a dos, de las cuales me era muy difícil escoger a una porque la dos eran bastante particulares, una de ellas, Sandra, un poco más joven que yo, con esa actitud de niña caprichosa, me hacía desvariar al tratar temas importantes porque lo hacía con tal madurez que ni yo mismo tenia. Melissa toda una mujer de mundo, que me platicaba sobre la India, Europa y su inteligencia me sobrepasaba por mucho.

No podía entender como mujeres tan espectaculares podían haber tenido tiempo y ganas de pertenecer a una página para encontrar pareja online como lo era los videntes del amor, de mi lo comprendía, porque era un solitario que negaba el trato con la gente, ¿Pero ellas?, deberían de tener miles de tipos tras ellas. Aun así con cierta desconfianza ya estaba más que interesado en seguirlas tratando, en una semana me atraparon y pensé que no podría decidir si no las conocía en persona, por esta cuestión de que en internet las personas pueden ser quien quieran ser, solo llenan los datos a su antojo y consiguen fotos de personas bien parecidas en internet.

Lamentablemente obtuve la respuesta de Melissa de que aún no estaba preparada para un encuentro en persona y así lo prolongo durante meses, mientras yo no quería dejarme influenciar y conocer a Sandra antes porque creí habría cierta ventaja. Pasaron así los meses, pero no en vano, estaba encantado con las dos, cada día encontraban la forma de sorprenderme, los emails que me enviaban me hacían sentir el hombre más importante sobre la tierra porque alguien dejaba de hacer cosas en el mundo real para dedicarme algo de tiempo a mí, un extraño en la lejanía. No pensaba que se podía encontrar pareja así, pues en cierta forma no hay algo real.

Después  de tantos meses mi paciencia se acabó, así que fui sin pedir autorización a la dirección que Melissa me había dado pues era la más cercana a mi ciudad, las 8 horas de camino me llenaron de ansiedad, estaba muy emocionado de que una mujer como ella me hubiera dado la oportunidad y quería llevar las cosas al siguiente nivel si era ella la indicada…

Pero sorpresa tan horrenda que me llevé al llegar allá, la dirección existía, el nombre también, pero en lugar de una chica de diecinueve  años me encontré con una señora de cincuenta y seis que no sabía nada sobre esta página de videntes del amor, ni siquiera tenía una computadora…

Con tal decepción a cuestas no quise ir mas allá, mi viaje debería continuar 16 horas más a conocer a Sandra la otra chica en mis prospectos, pero decidí volver a casa, y seguir charlando con ella a través de una computadora, pues temo ir a comprobar que ella tampoco existe. Al menos con esta mascara del internet tengo algo aunque no sea real.

¡VOTANOS!

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