El amor se transformó en indiferencia
Faltaban unos cuantos días para San Valentín y yo no me animaba a llegarle a Patricia. Ya lo había intentado antes pero siempre pasaba algo que se interponía en mi camino. Por ejemplo, un día le dejé una flor metida en uno de sus libros junto con una nota.
Creo que había ido al baño o algo así, el caso es que cuando regresó, la rosa llamó su atención y al sacarla del libro, tiró el papel al piso y no supo quién la puso ahí.
En otra ocasión, le escribí un verso que decía lo linda que era. Pero al intentar leérselo, me puse tan nervioso que las palabras nunca me salieron bien.
En fin, esta vez estaba decidido pasar a lo que pasara a decirle lo que sentía. Durante el recreo fui a verla al lugar donde siempre se sentaba con sus amigas. Me acerqué y le dije:
- ¿Puedes darte un break y venir un minuto conmigo? Tengo algo que decirte.
Sus amigas comenzaron a murmurar, creo que ellas se habían dado cuenta de mis intenciones. Porque además los nervios me estaban traicionando, comencé a sudar mucho y toda mi timidez apareció.
A Patricia no le pareció el alboroto que estaban armando sus amigas, y les pidió que se callaran. Se levantó de donde estaba y fue conmigo hacia las escaleras. Cuando estuvimos solos, le dije:
- Yo no soy ningún poeta, ni tampoco soy muy romántico, pero tengo que confesarte que tú me lates un buen, y ya no puedo vivir sin ti. Todos los días y todas las noches sueño contigo, tú tienes a mi corazón lleno de una gran pasión.
Patricia se quedó sin palabras, luego de mi declaración. Sin embargo, la respuesta que me dio, me dejo helado:
- El miércoles te digo.
Lo malo es que apenas era viernes, tuve que esperar todo el fin de semana pensando en los posibles pretextos que iba a inventar. Sorprendentemente, me dijo algo que yo no esperaba.
- Eso de ser novios así tan rápido, no me gusta. Pero como tu también me gustas mucho acepto.
No lo podía creer, gracias a la valentía demostrada había conseguido encontrar pareja. Esos primeros cuatro meses que pasaron fueron increíbles, no sólo por los besos que nos dimos, sino porque estar con la persona que amas es mágico. Sentir que dos personas se reúnen en un sentimiento es maravilloso.
Todos en la escuela decían que éramos la mejor pareja de todas. Desgraciadamente, al quinto mes las cosas comenzaron a cambiar, la forma en que Patricia me trataba se volvió muy fría. Yo le pregunté:
- ¿Qué te pasa? Porque ahora me tratas así.
- No digas tonterías, yo te trato igual. Tú eres el que has cambiado conmigo, ya no me pones atención como antes.
- Eso no es cierto, hasta he dejado de salir con mis amigos por estar a tu lado.
- Tienes razón, la verdad es que me aburre estar contigo, eres demasiado bobo, todo para ti tiene que ser tierno y cursi. Y yo ya me cansé. Es mejor que aquí le paremos.
Ese día tronamos, sin que me diera una explicación. Después de un mes, un amigo mío me comentó que la vio besándose con otro afuera de la escuela. Cosa que pude comprobar al día siguiente.
Ahora Patricia, no me habla es más ni siquiera se detiene a mirarme. No cabe duda que duele mucho cuando amas y no eres correspondido. Por favor les pido que me aconsejen. ¿Debo luchar por recuperarla? O debo buscar un nuevo amor. Muchas gracias.
mira yo te aconsejo que aunque la kieras muxisimo no vale la pena una chava asi en primera x las cosas que te dijo que en verdad duele muxo en segunda xque asia lo posible para terminar con tigo y luego luego fue corriendo a los brazos de otro yo te aconsejo y te recomiendo que te busques otra alomejor seras muy feliz con otra tampoco no le rueges a patricia y si buelves con ella te volvera a hacer lo mismo xque ya lo izo una vez y dira q le volveras a rogar x eso es preferible no roguiar en verdad ¡¡¡no le rueges!!! bueno bay espero y te sirva mi consejo amigo te deceo muxa suerte para que te encuentres otra que en verdad te valore y para q tengas valor para que no le rueges vay amigo cuidate