Desamor – Amor en tres actos

Amor en tres actos

Aunque el título de esta historia suene un poco extraño, realmente tiene mucho que ver. Acababa de entrar al tercer año de secundaria y nuestro asesor de grupo nos dijo que teníamos que escoger un taller de actividades de fin de semana.

Yo ya estaba cansado del curso de manualidades, lo llevé en primero y en segundo, y el maestro siempre nos enseñaba lo mismo.

No salíamos de hacer pinturas con acuarelas o figuras elaboradas con plastilina. Entonces quitando esta opción, únicamente me quedaban dos por elegir: O escogía baile o teatro.

Por lo que al final, me decidí por la segunda. La actuación siempre me había gustado, es más, creo que es cuestión de herencia, ya que mi abuela fue actriz en algunas obras de teatro durante su juventud.

Ya decidido, fui a ver a la profesora; llené un formulario y en menos de treinta minutos ya formaba parte de esa clase. La maestra me dijo:

- Nicolás, llegaste en el momento perfecto, estamos eligiendo al elenco de la obra que se presentará en el festival de Navidad. ¿Te interesa entrar al casting?

- Primero, dígame por favor ¿qué obra es?

- La obra que estamos poniendo es Otelo. Bueno, en realidad es una versión muy resumida, para que los padres y los alumnos de los demás grupos no se aburran. Sin embargo, incluimos a la mayoría de los personajes.

- Suena bien, si, si me interesa. ¿Qué papeles hay disponibles todavía?

- Todos, como te digo apenas estamos en etapa de selección. Tú quedarías perfecto como Casio. Ten, te doy el texto para que lo leas. Creo que te gustará.

Poco a poco, la maestra fue seleccionando al resto. No recuerdo muy bien a todos. Sin embargo, me acuerdo perfectamente de la muchacha que iba a interpretar el papel de Desdémona (para los que no sepan, ésta es la protagonista).

Su nombre era Celina. Era preciosa, rubia, alta, delgada, de cabello rizado y ojos verdes. Fue amor a primera vista.

Cuando ella estaba presente, todo lo demás parecía desaparecer. A Celina nunca la había visto antes, pues iba en un grupo del turno vespertino.

Todos los sábados (día en que tocaba el taller de teatro) pasábamos horas practicando nuestras escenas juntos. Era maravilloso escucharla decir sus líneas, su tono de voz delicado y dulce hacia que aquello sonara celestial.

En un principio, sólo la podía escuchar durante el ensayo ya que no me hablaba, aunque después, debido al trato constante nos hicimos amigos.

Un día le pregunté:

- ¿Tienes novio?

- No, ¿por qué?

- Por nada. Es que quería invitarte al cine, pero pensé que como eres tan bonita seguro tendrías un novio celoso.

- ¡Nada que ver!, odio a esos patanes machistas. Por eso justamente terminé con Rodri, mi ex.

- Jajajajaja, entonces, ¿te parece que nos veamos el viernes en la tarde?

- Si, está bien. Nos vemos en Plaza Omega a las 4, ¿va?

- Ok.

Sentía que era el más afortunado, por fin podría hablar con ella lejos de las molestas paredes del colegio. Podría saber qué era lo que le gustaba y lo mejor. Ella me conocería tal como soy.

Estaba muy feliz, marqué en el calendario con pluma el día que nos veríamos. Esa tarde me puse mi mejor ropa y salí de mi casa mucho antes de la hora, para que no se me fuera hacer tarde. No obstante, la esperé durante más de 40 minutos. Cuando llegó me dijo:

- Discúlpame por llegar tarde, es que se me olvidó la cita. Creí que ya te habías ido.

- No te preocupes, a veces pasa. Además, no me molesta esperar a una dama.

- ¡Qué lindo! Eres todo un caballero.

Entramos a ver la película y al salir de ésta, fuimos a comer. Ella parecía una persona totalmente diferente a la que ensayaba conmigo los sábados. Era fría y distante. Pensé que su comportamiento se debía a que había tenido un mal día, por lo que dejé pasar ese hecho.

Sin embargo, al día siguiente la Celina alegre se encontraba en el colegio. Confundido por sus extraños cambios de ánimo le pregunté:

- ¿Te pasa algo?

- No, ¿por qué?

- Es que ayer que salimos, casi no hablaste conmigo. Y hoy estás tan amable como siempre. Siento que Algo pasa entre los dos. Por favor dime si fue algo que dije.

- Bueno, lo que pasa es que tú me caes súper bien, pero no como para iniciar un noviazgo o algo así. O sea, eres lindo, pero no me gustas. La verdad intenté decírtelo ayer pero no supe  cómo hacerlo para no herirte. Eso sí, podemos seguir siendo amigos si tu quieres.

Al escuchar todo eso, se me rompió el corazón. Trate de disimularlo, aunque creo que se dio cuenta de mis sentimientos.

Ahora para mí es cada vez más difícil estar junto a ella, me duele mucho tener que esconder este amor. Por favor ¿qué puedo hacer para olvidarla?

¡VOTANOS!

This entry was posted in Desamor and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>